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Chiflar la piel
Chiflar es la operación de rebajar la
piel hasta conseguir dejarla lo más fina posible o solo con
la epidermis de la misma. Todas las pieles se han de chiflar, tanto
si son gruesas como delgadas. El chiflado de la piel del lomo se
realiza para que el libro se pueda abrir y cerrar correctamente.
Siempre se chifla más en las partes de las cabezadas que
en los planos, base importante para un buen acabado. Se llaman cabezadas
a la parte de la piel que se corresponde con la cabeza y el pie
del lomo del libro.
La chifla es una herramienta en forma de espátula con un
extremo afilado, el cual va rebajando la carne de la piel en posición
plana. Siempre se trabaja sobre una superficie lisa y encajada en
un marco para que no se mueva.
Cuando rebajamos la piel lo hacemos unos centímetros alrededor
del borde cortado y aumentando esta proporción en la parte
de las cabezadas.
Cuando se chifla se ha de hacer con mucho cuidado y sin prisas.
Procurando que no nos queden restos de carne sobre la superficie
de trabajo que nos producirían marcas en la piel.
Si nunca se ha chiflado, recomendamos coger restos de piel y practicar
con ellos. Si el ángulo de chiflado es demasiado bajo, no
rebajará suficiente la carne de la piel y se producirá
un estiramiento de la misma, y si el ángulo de chiflado es
demasiado alto, cortará la piel.
Si la piel esta extremadamente dura se ablanda por la parte de la
carne pasando los dedos por los bordes.
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