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Corte de la piel




Se ha de tener en cuenta que hemos de sacar el máximo partido de la piel. Por lo que, antes de cortar, hemos de calcular que nos salga el libro a toda pasta, el lomo, las puntas y las bisagras con el mínimo desperdicio. Un libro de firmas se hace a toda pasta, es decir, totalmente de piel, pero también lo hacemos a media pasta para ver otra forma de realización.

La piel que formará el lomo la cortaremos unos cuatro centímetros más larga y unos siete centímetros más ancha de la medida del lomo. Estos siete centímetros son las bandas que van pegadas sobre las tapas. Se ha de intentar que las bandas no queden estrechas, porque afean y dificultan el trabajo. Más vale que sean largas y que después las tengamos de recortar.

Los cantos o ángulos de la piel serán proporcionales al lomo. Se cortaran siempre a cizalla, ya que quedaran más rectas y a escuadra. También se pueden hacer con tijeras, pero es más dificultoso y el acabado no es tan perfecto. Podemos coger como regla básica que las bandas sean una quinta parte de la tapa.

Las pieles se cortan, siempre que se pueda a lo alto y no a lo ancho, ya que esta última forma se estira con facilidad.


   
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