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Corte y asentado de los cartones



Encolado de cuerdas y redondeo de puntas

Cuando tenemos los cartones asentados en el cajo, se les hace un agujero con un punzón a medio centímetro y otro a centímetro y medio delante de los bramantes o cordeles. El cordel lo entramos por encima del primero para salir por el segundo y una vez deshilachado en forma de abanico se pega en el cartón. Entre los dos agujeros hemos hecho un surco por donde pasará el bramante, ya que no ha de abultar por la cara interna del cartón. Con un martillo, se golpeará el bramante contra el cartón para que quede incrustado en el mismo. Cuando tengamos los cordones encolados en el cartón e incrustados, comprobamos que las cejas nos queden por igual: delante, pie y cabeza. La única que retocaremos en la cizalla será la ceja de delante que igualaremos con las otras.

Observaremos que el libro nos quede compacto y que los bramantes hayan quedado bien sujetos.

Redondeamos las puntas de los cartones para hacerlas de piel. Esta operación se realiza con la máquina de hacer cantos o en su defecto con una plantilla y una cuchilla.

Para este libro seria conveniente usar cartones de molino. Llamado así porque la pasta de cartón es prensada en un molino hasta obtener el número deseado. Es el cartón más resistente y difícil de romper.


   
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