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Corte del libro



Una vez pegadas y secas las guardas, batir el lomo en la superficie lisa de la guillotina para que quede igualado con el resto del libro.
Al mismo tiempo, tirar de los bramantes o cordeles para que no queden arrugados en el lomo. Igualado todo el libro, lo cortamos por delante.

En este momento se corta solamente por la cabeza, la cual se dorará, pintará o bruñirá según convenga.
El resto del libro se deja igual, separando las hojas con la plegadora con sumo cuidado, lo que deja a las hojas con las barba.

Redondear el lomo con el martillo con sumo cuidado de no dejar ninguna señal.
Verificar que los cordones no se hayan movido o formen arrugas, dar cola a todo el lomo y dejar secar. Poner un peso sobre el lomo para que no aumente de tamaño por la acción de la cola.

Cuando esté seco cortar por el pie y por la cabeza, comenzando por el pie ya que es el lado más desigualado.
Para cortar el pie y la cabeza en la guillotina ponemos unos cartones como aumento, siempre más grandes que el pisón de la guillotina. Este aumento sirve para que el pisón no nos aplaste el lomo, que hemos redondeado, y para no señalar el libro.

Raspar las cuerdas hasta que se deshilachen, mediante un cuchillo sin cortes o con los dedos. De este modo los cordones no abultarán en la cubierta del libro.




   
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